20140513

Miradas en el Lola Mora...




En el Taller de los Viernes del Lola Mora nos detenemos a mirar....

  • Mirar es poder aprender de las cosas que pasan alrededor de cada uno.
Uriel Rodriguez



  • Mirar es observar al otro con detalle; conocer algo que por ahí no conocías…
Aldana Salas 

  • Mirar es saber por dónde caminar, y saber elegir… ya que sin vista no podés ver que camino tomar. También es un tipo de comunicación, porque con miradas se pueden decir muchas cosas.
Antonella Gómez

  • Mirar es apreciar, sentir y saber. No sólo es mirar lo superficial también se aprecian otras cosas fuera de lo material. También es entender el mundo como natural y deducirlo sin tanta ciencia o exactitud. Mirar es saber ver, crecer y entender a uno mismo, y a los otros.
Rodrigo Carbajal

  • Mirar es expresarle a otro/a lo que sentís a través de la mirada, de mostrarle amor y felicidad a alguien.
Carolina Manfroni

  • Mirar es prestar atención a una persona, es poder ver y es una forma de demostrar un sentimiento. 
Elizabeth Cari
  • Mirar es ver a tu alrededor, mirar los sentimientos, su rostro, ver cómo es la otra persona.
Lidia Laura Rodriguez
  • Mirar es ver al otro para saber como es. Reconocer.
Malena Aguilar
  • Mirar es ver tu entorno; observar lo que pasa en el exterior de las cosas, personas, TODO. El cuento para mi fue como una representación de la realidad; como cuando la gente te choca representa peleas, la falta tal vez de amor o consideración.
Micaela Charra

  • Mirar es poder ver un futuro. Seguir hacia adelante. Mirar las cosas que te gustan, ya sea una película u otra cosa. Disfrutar cada momento y guardarlo en nuestros ojos.
Micaela Ortiz
  • Mirar su suele confundir con ver. Pero es muy distintos. Mirar es más allá de lo que tus ojos por si solos ven. Mirar es observar, es percibir, es entender. Mirar es detenerse a observar y encontrar aquellas cosas que sólo viendo no se ven; ya sea a nosotros mismos, al otro, a algún objeto. Al mirar siempre descubrimos algo nuevo…a veces buscando o simplemente no.
Rocio Alvarez

  • Mirar es observar una persona, objeto o camino en diferentes estados o posiciones. Yo veo cómo son, cómo ríen, cómo están y descubro cómo siente por cada mirada.
Florencia Dossantos
  • Mirar es una forma de comunicarse; a veces con una mirada podes expresar mucho, y no es necesaria la palabra. Conoces cosas o personas; experimentas.
Camila Castro

  • Mirar es ver lo que deseo, y a todos. Miradas cortas o largas. Para verlos pero con el sólo echo de mirarlos… tener idea de cómo son.
Ariane Vázquez


La historia de las miradas
(del  Libro “Los Otros Cuentos” del Subcomandante Marcos) 

"Mira Capitán (porque debo aclararles que en el tiempo en que yo conocí al Viejo Antonio tenía yo el grado de Capitán Segundo de Infantería Insurgente, lo que no dejaba de ser un típico sarcasmo zapatista porque sólo éramos 4 –desde entonces el Viejo Antonio me llama "Capitán"), mira Capitán, hubo un tiempo, hace mucho tiempo, en que nadie miraba...

No es que no tuvieran ojos los hombres y mujeres que se caminaban estas tierras. Tenían de por sí, pero no miraban. Los dioses más grandes, los que nacieron el mundo, los más primeros, de por sí habían nacido muchas cosas sin dejar mero clarito para qué o por qué o sea la razón o el trabajo que cada cosa debía de hacer o de tratar de hacer. Porque de que cada cosa tenía su por qué, pues sí, porque los dioses que nacieron el mundo, los más primeros, de por sí eran los más grandes y ellos sí se sabían bien para qué o por qué cada cosa, eran dioses pues.

Pero resulta que estos dioses primeros no muy se preocupaban de lo que hacían, todo lo hacían como fiesta, como juego, como baile. De por sí cuentan los más viejos de los viejos que, cuando los primeros dioses se reunían, seguro tenía que haber una su marimba, porque seguro que al final de sus asambleas se venían la cantadera y la bailadera. Es más, dicen que si la marimba no estaba a la mano, pues nomás no había asamblea y ahí se estaban los dioses, rascándose nomás la barriga, contando chistes y haciéndose travesuras.

Bueno, el caso es que los dioses primeros, los más grandes, nacieron el mundo, pero no dejaron claro el para qué o el por qué de cada cosa. Y una de estas cosas eran los ojos. ¿Acaso habían dejado dicho los dioses que los ojos eran para mirar? No pues. Y entonces ahí se andaban los primeros hombres y mujeres que acá se caminaron, a los tumbos, dándose golpes y caídas, chocándose entre ellos y agarrando cosas que no querían y dejando de tomar cosas que sí querían. Así como de por sí hace mucha gente ahora, que toma lo que no quiere y le hace daño, y deja de agarrar lo que necesita y la hace mejor, que anda tropezándose y chocando unos con otros.

O sea que los hombres y mujeres primeros sí tenían unos sus ojos, sí pues, pero no miraban. Y muchos y muy variados eran los tipos de ojos que tenían los más primeros hombres y mujeres. Los había de todos los colores y de todos los tamaños, los había de diferentes formas. Había ojos redondos, rasgados, ovalados, chicos, grandes, medianos, negros, azules, amarillos, verdes, marrones, rojos y blancos. Sí, muchos ojos, dos en cada hombre y mujer primeros, pero nada que miraban.

Y así se hubiera seguido todo hasta nuestros días si no es porque una vez pasó algo. Resulta que estaban los dioses primeros, los que nacieron el mundo, los más grandes, haciendo una su bailadera porque agosto era, pues, mes de memoria y de mañana, cuando unos hombres y mujeres que no miraban se fueron a dar a donde estaban los dioses en su fiestadero y ahí nomás se chocaron con los dioses y unos fueron a dar contra la marimba y la tumbaron y entonces la fiesta se hizo puro borlote y se paró la música y se paró la cantadera y pues también la bailadera se detuvo y gran relajo se hizo y los dioses primeros de un lado a otro tratando de ver por qué se detuvo la fiesta y los hombres y mujeres que no miraban se seguían tropezando y chocando entre ellos y con los dioses. Y así se pasaron un buen rato, entre choques, caídas, mentadas y maldiciones.

Ya por fin al rato como que se dieron cuenta los dioses más grandes que todo el desbarajuste se había hecho cuando llegaron esos hombres y mujeres. Y entonces los juntaron y les hablaron y les preguntaron si acaso no miraban por dónde caminaban. Y entonces los hombres y mujeres más primeros no se miraron porque de por sí no miraban, pero preguntaron qué cosa es "mirar". Y entonces los dioses que nacieron el mundo se dieron cuenta de que no les habían dejado claro para qué servían los ojos, o sea cuál era su razón de ser, su por qué y su para qué de los ojos. Y ya les explicaron los dioses más grandes a los hombres y mujeres primeros qué cosa era mirar, y los enseñaron a mirar.

Así aprendieron estos hombres y mujeres que se puede mirar al otro, saber que es y que está y que es otro y así no chocar con él, ni pegarlo, ni pasarle encima, ni tropezarlo.

Supieron también que se puede mirar adentro del otro y ver lo que siente su corazón. Porque no siempre el corazón se habla con las palabras que nacen los labios. Muchas veces habla el corazón con la piel, con la mirada o con pasos se habla.

También aprendieron a mirar a quien mira mirándose, que son aquellos que se buscan a sí mismos en las miradas de otros.

Y supieron mirar a los otros que los miran mirar.

Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres. Y la más importante que aprendieron es la mirada que se mira a sí misma y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a sí misma mirando y mirándose, que mira caminos y mira mañanas que no se han nacido todavía, caminos aún por andarse y madrugadas por parirse.

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